Abogado civilista cuya práctica principal es el derecho de familia, Leopoldo Cordido es un profesional íntegro, ampliamente valorado por sus sólidas cualidades humanas. Dotado de un marcado rigor intelectual, se define como un negociador firme y un litigante experimentado. Familiarizado con la práctica judicial, este abogado comprometido sitúa siempre los intereses y la satisfacción de sus clientes en el centro de su labor.
Una parte importante de su práctica consiste en acompañar a clientes inmigrantes o con trayectorias internacionales, para quienes los modelos familiares, los roles parentales y la forma de gestionar los conflictos pueden diferir de los reconocidos por el derecho quebequense. Atento a las dimensiones culturales y emocionales propias del derecho de familia, el Abog. Cordido se asegura de explicar con claridad los principios jurídicos aplicables, las expectativas de los tribunales y las consecuencias concretas de las decisiones consideradas. Ayuda así a sus clientes a adaptar sus estrategias y expectativas a la realidad jurídica de Quebec, con un enfoque orientado a la protección de los niños, la búsqueda de soluciones duraderas y la desescalada de los conflictos cuando ello es posible.
Manifiesta claramente su compromiso de acompañar a las personas, guiarlas con respeto y determinación, y hacer valer sus derechos cuando se enfrentan al sistema judicial.
La satisfacción humana que obtiene de su trabajo constituye una fuente esencial de motivación. Para el Abog. Cordido, el impacto directo y tangible de su actuación en la vida de sus clientes representa el objetivo último de su función como abogado. El desafío inherente a cada caso y la necesidad de encontrar una solución adecuada son responsabilidades que asume con energía y dedicación.
Fuera de su actividad profesional, Leopoldo valora profundamente el tiempo en familia, disfruta de los viajes y de las actividades al aire libre. Aficionado al deporte —en particular al baloncesto— también disfruta bailar al ritmo de la música latina.