El Tribunal Administrativo del Trabajo (TAT) condenó a Hydro-Québec a pagar cerca de 250 000 $ a un exdirectivo por acoso psicológico y despido indirecto. El Tribunal concluyó que la gestión del empleador fue deficiente, errática y carente de fundamento objetivo, constituyendo un incumplimiento grave de sus obligaciones legales.
Contexto del conflicto laboral
Tras su ascenso a un puesto directivo, el empleado fue encargado de reorganizar una unidad con problemas preexistentes. Desde el inicio, enfrentó resistencia del equipo y careció del apoyo efectivo de su superior. Decisiones tomadas sin su conocimiento socavaron su autoridad y generaron un clima de desconfianza.
Gestión y medidas disciplinarias cuestionadas
El empleador impuso un plan de “acompañamiento” que, según el Tribunal, equivalía en realidad a un plan de corrección:
- Basado en percepciones y quejas informales, no en hechos verificables.
- Con objetivos vagos, criterios imprecisos y expectativas poco realistas.
- Acompañado de un ultimátum que implicaba una posible degradación profesional.
Estas medidas contribuyeron al deterioro de la salud psicológica del directivo.
Tratamiento del acoso y ruptura del vínculo laboral
La denuncia por acoso psicológico fue manejada con lentitud y falta de rigor, pese a su gravedad. Incluso después de que una investigación externa concluyera que la denuncia era fundada, el empleador decidió no darle seguimiento. Paralelamente, el trabajador fue apartado de facto de sus funciones, sin una suspensión formal, y finalmente despedido por motivos que el Tribunal consideró pretextos.
Conclusiones del Tribunal y consecuencias financieras
El TAT determinó que el empleador utilizó al directivo como chivo expiatorio de un equipo disfuncional y lo dejó sin apoyo real. Esta conducta dio lugar a una condena que incluyó:
- Indemnización global cercana a 250 000 $.
- 50 000 $ por daños morales.
- 25 000 $ por daños punitivos.
Enseñanzas clave para los empleadores
El caso subraya la importancia de:
- Brindar apoyo estructurado a empleados recientemente promovidos.
- Implementar planes de corrección claros, medibles y basados en hechos.
- Gestionar las denuncias de acoso con diligencia, seriedad y seguimiento efectivo.
Para más información sobre este tema, consulta el blog original: Acoso, despido indirecto y gestión errática: una empresa estatal condenada a pagar 250 000 $ a un directivo
Si tiene alguna pregunta sobre el despido indirecto o acoso en el trabajo, comuníquese con Wendy Chavez al +1 514 907-3231 (ext. 103) o a wchavez@wmr-law.ca para obtener asesoría jurídico.

